Cosas lindas, algunas simples, otras no tanto. Pero que me hacen feliz y seguramente a vos también. Leelas a continuación y contame abajo en los comentarios si se te ocurre alguna otra.
Charlas con amigos sentados en el pasto. Abrazos. Viajar. Conocer lugares nuevos. Los cruces de miradas y las sonrisas seductoras. La familia. Los besos en el cachete. Los besos en el cuellos. Los besos en la boca. Besos en sí. Las personas queridas. Aprender cosas nuevas. Leer un buen libro. Bailar como loca por toda mi casa. La gente que aprecia los detalles que solo nosotros vemos. Charlas con mamá. Encontrar plata en un pantalón que no me ponía hace mucho. Aviones. Cascadas. Playa. Enterrar los pies en la arena. Un atardecer. Un amanecer. El SOL. Roadtrips. La siesta. Canciones que me llenan de recuerdos. Cumpleaños y cumplir años. Merendar. Desayunar bien temprano. Comprar ropa. Zapatos. Trampolines. Ventanas grandes. Papas fritas. Conversaciones honestas a las 5 a.m. Fotos viejas. Sushi. Comida casera. Llamar por teléfono al fijo de un amigo. Las fotos de tus papás jóvenes. Videos de cuando éramos chiquitos. El sol de otoño entrando por la ventana. Momentos borrachos. Que te digan que se acordaron de vos. Los “Te Quiero” inesperados. La gente que me hace reír. La piel de los bebés. Sonrisas. Conocer gente nueva. El sonido de la risa. La música bien fuerte. Salir a bailar con amigas. Encontrar palabras que describen sensaciones que no sabía que existían. Hablar en inglés. Estar en otro país. Reírme a carcajadas. Los idiomas. Las diferentes culturas. Miradas cómplices. Culturas muy distintas a las que estamos acostumbrados. Subtes. El italiano. Andar en bicicleta. Andar en malla. Conciertos. Picnics. Llenar un álbum de figuritas. Vacaciones con amigas. Montañas rusas. Deportes extremos. Aeropuertos. Comer rico. Coca con mucho hielo. Coca en botellita de vidrio. Limonada bien fría. Milanesas. Asados de domingo con la familia. Días en el campo. La montaña. Desayunar afuera. Películas románticas. Carteras. Los globos aerostáticos. Los mundiales. Las fotos y los recuerdos, esos que no se olvidan. Comer en el jardín. Los hoteles. Cosas que hacemos y no contamos a nadie. Cosas que hacemos y no subimos a las redes. Parques de diversiones. Ir de camping y dormir en carpa. Hojas amarillas en el otoño. Despertarme en otro lugar del mundo. Los desayunos de los hoteles. Dar vuelta la almohada para usar el lado que esta frío. Las lucecitas de navidad. Salir a pasear. Caminatas sin rumbo alguno. Dormir con alguien que queres. Los mates compartidos con gente querida. Estrenar ropa. Las sábanas recién lavadas. Las hamacas paraguayas. Hablar en otro idioma con gente desconocida. Las fiestas a la tarde. La satisfacción de sentir que dejé todo haciendo algo. Cumplir ese objetivo que tanto deseabas. Días de desconexión en el campo. Hacer reír a alguien. Comer sano. Las charlas distendidas con mate de por medio. Salidas improvisadas. AutoMc a la madrugada, post boliche. Ver las estrellas. Que alguien te diga todas las cosas lindas que tenes. Ver a tus papas orgullosos de mis actos. Superarme día a día. Encontrarle forma a las nubes mientras estás tirado en el pasto. Estar bronceada. Que te admiren. Enterarte de algo que creías que solo te pasaba a vos, le pasa a otro también. Sorpresas. Peluches. Norias. Cocinar. Cumplir ítems de las cosas que quiero hacer antes de morir. Que me vengan a visitar sorpresivamente. Pequeños segundos debajo de la ducha helada. Cantar en la ducha. Campamentos. Fogatas con amigos. Andar a caballo. Siestas eternas que al despertarme no se donde y en que año estoy. Pasar el pan por el tuco de la cacerola. El asado “de parados” al lado de la parrilla. El asado en sí. Dormir tapado hasta el cuello con el aire acondicionado prendido. Aprender algo nuevo todos los días. Aprobar materias. Estrenar algo. Revivir momentos del pasado con tus amigos. Estirarte apenas te levantas. Hacer fiaca en la cama un domingo. McDonalds combo agrandando. Crujirte la espalda. Comer sentados en la mesada de la cocina a las 4 a.m. y hablando de lo primero que se te cruce por la cabeza. Aire libre. Sol de otoño, de vuelta. Aprobar cuando te rompiste el lomo estudiando. Charlas con amigas. Calles con farolas. Peatonales. Fuentes. Callecitas. Negocios callejeros. Comida natural. Pintar. Mis primitos más chicos. Tirarme en el pasto. Caminar descalza. Hablar con propiedad. Escribir. Contar anécdotas. Lentes de sol espejados. Dique. Cocinar algo nuevo. Ver películas en los días de invierno. El cine. El pochoclo del cine. Hacer deporte. Contagiar energía. Espontaneidad. No tener responsabilidades. Dormir sin despertador. Cantar gritando mientras manejo. Karaoke en el auto con amigos. Helado. Helado de Banana Split. Cumplir objetivos. Días repletos de actividades. Queso rallado. Comer dulce de leche a cucharadas. Observar a las personas cuando no están mirándome. Jugar al bowling. Kayak en el mar. Alfajores con muuuucho dulce de leche. Netflix en la cama.