Para aprovechar los últimos ejemplares de esta fruta de invierno, te enseñamos a preparar esta exquisitez, perfecta para el desayuno o para la hora del té. La presencia de la cáscara de mandarina hace que el budín sea fresco y súper aromático. Por otro lado, las semillas de amapola -si decidís agregárselas- le darán un toque especial. ¿El plus? No lleva manteca sino aceite vegetal, y necesitás solo un huevo. ¡A cocinar!

Budín húmedo de mandarinas
Ingredientes
• 2 mandarinas medianas
• 45 cc de aceite de girasol (¾ partes de un pocillo de café)
• 1 huevo
• 1 taza de azúcar (210 gr)
• 1 y ½ taza de harina leudante (250 gr)
• ½ pocillo de café de semillas de amapola (opcional)
• cantidad a gusto de azúcar impalpable
Ingredientes
• 2 mandarinas medianas
• 45 cc de aceite de girasol (¾ partes de un pocillo de café)
• 1 huevo
• 1 taza de azúcar (210 gr)
• 1 y ½ taza de harina leudante (250 gr)
• ½ pocillo de café de semillas de amapola (opcional)
• cantidad a gusto de azúcar impalpable
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Elaboración:
Para preparar este budín, cortamos las dos mandarinas por la mitad. De una de las mandarinas, exprimimos el jugo y lo reservamos. De la otra, simplemente retiramos las semillas, ya que la vamos a utilizar entera. Sí, ¡toda!, con cáscara incluída. Esto le va a dar a nuestro budín un aroma y sabor incomparables.
Para preparar este budín, cortamos las dos mandarinas por la mitad. De una de las mandarinas, exprimimos el jugo y lo reservamos. De la otra, simplemente retiramos las semillas, ya que la vamos a utilizar entera. Sí, ¡toda!, con cáscara incluída. Esto le va a dar a nuestro budín un aroma y sabor incomparables.
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Volcamos la preparación en un bol y agregamos en dos o tres veces la harina tamizada (pasada por un colador). El objetivo de esto es que la harina quede lisa, sin grumos que después puedan arruinar la receta. Luego de cada incorporación de harina, hay que mezclar bien. Lo ideal es utilizar un batidor de mano para que todo se integre perfectamente, pero ¡ojo! No hay que batir porque en esta preparación no queremos incorporar aire, simplemente revolver para integrar.
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Una vez mezclado todo, se añaden las semillas de amapola, se integra la preparación y se vuelca en una budinera enmantecada y enharinada (depende el tamaño podés llegar a necesitar una o varias).
Se cocina en horno precalentado a temperatura media, por unos 30 minutos aproximadamente. Para darte cuenta si está listo, introducí un palillo en el budín y si sale limpio… ¡cocción terminada!
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Se sirve frío, espolvoreado con azúcar impalpable y cortado en rodajitas… ¡o como más te guste!
Tips:
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• Podés reemplazar las semillas de amapola por chips de chocolate o frutas secas de cualquier tipo. ¡Queda riquísimo!
• Podés conservar este budín hasta por 5 días en la alacena adentro de una bolsita, a medida que pasan los días se va a volver más húmedo. Es importante que el lugar donde lo coloques sea fresco.
• Nunca guardes este budín en la heladera porque se va a endurecer.
• No abras el horno hasta pasados los primeros 15 minutos de cocción porque el budín se puede bajar y quedar aplastado y duro como un suela.
• Este budín se puede congelar. Dura hasta tres meses en el freezer.
• Podés conservar este budín hasta por 5 días en la alacena adentro de una bolsita, a medida que pasan los días se va a volver más húmedo. Es importante que el lugar donde lo coloques sea fresco.
• Nunca guardes este budín en la heladera porque se va a endurecer.
• No abras el horno hasta pasados los primeros 15 minutos de cocción porque el budín se puede bajar y quedar aplastado y duro como un suela.
• Este budín se puede congelar. Dura hasta tres meses en el freezer.
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Por Sandra Calvete
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Maridaje:
Para disfrutar en el desayuno o en una tarde con amigas, para sorprender a tus hijos o llevar como regalo a alguien… como siempre, para compartir.
No hay mucha ciencia a la hora de maridar, puede ser con un simple café, un espumoso capuchino, o un tradicional mate, por qué no un sabroso té, pero para esto te voy a contar unas pequeñas historias sobre el origen de las infusiones para que puedas contar mientras saboreás esta preparación.
No hay mucha ciencia a la hora de maridar, puede ser con un simple café, un espumoso capuchino, o un tradicional mate, por qué no un sabroso té, pero para esto te voy a contar unas pequeñas historias sobre el origen de las infusiones para que puedas contar mientras saboreás esta preparación.
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Té. La historia comienza en China. Hallazgo del emperador Shên-Nung alrededor del año 2740 antes de J.C. La leyenda cuenta que el emperador estaba sentado bajo el arbusto y cayó en su taza una hoja de té. Introducida a Japón por Monjes Budistas. Surge la Ceremonia del Té. El Té era un remedio, un estimulante contra la fatiga. La infusión partía de un polvo obtenido en un mortero. En los orígenes era una bebida de los emperadores y las clases más pudientes, ilustradas.
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A mediados del siglo XVIII el mate se impone en todas las clases sociales. En Buenos Aires, las familias aristocráticas tenían una cebadora de mate y a veces tenían dos, una para el mate amargo y otra para el mate dulce.
Elegí tu infusión para maridar este budín y ¡a disfrutar!










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