Son antioxidantes, tienen un 90% de agua y mucha fibra. Para aprovechar esta nutritiva verdura te enseñamos una receta que combina ingredientes tibios -los espárragos-, frescos -la rúcula-, untuosos -el jamón y las láminas de parmesano- y crocantes -los croutons-. Podés servirla como acompañamiento o convertirla, con un pequeño secreto, en plato principal.
Rendimiento: 4 porciones
Ingredientes:
• 1 planta de rúcula
• 1 atado de espárragos
• 4 fetas finas de jamón crudo
• 1 trozo de 50 gr de queso para rallar
• 2 cucharadas de azúcar
• 4 rodajas de pan lactal
• 30 gr de manteca
• cantidad necesaria de aceite de oliva
• aceto balsámico
• sal y pimienta
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Para preparar nuestra ensalada, en primer lugar vamos a cocinar los espárragos. El primer paso es limpiarlos. Para esto, tenemos que cortarlos para descartar los tallos que son duros y fibrosos.
Se toma cada esparrago con las manos y se quiebra con las mismas (nada de cuchillos). Donde el esparrago se quiebre es la división exacta entre parte tierna y tallo para tirar. Se repite este procedimiento con cada uno de los espárragos y se desechan todos los tallos.
Para cocinar nuestros espárragos, se coloca agua en una olla y se lleva al fuego. Una vez que hierve a borbotones, se incorpora sal y se sumergen los espárragos. ¡Ojo! Nada de tapar la olla! Se cocinan destapados para que conserven el color verde.
Al cabo de doce minutos se retiran del agua, se pasan por agua fría para cortar la cocción y se cortan en secciones de 3 cm (aproximadamente, obvio).
Se coloca una cucharada de aceite de oliva en una sartén y, cuando está bien caliente, se saltean allí hasta que estén dorados (un poquito nomás).
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Se reservan tibios hasta el momento de servir la ensalada. Si se te enfrían los podés calentar un toque en el microondas.
Para realizar las escamas de queso parmesano se toma el queso y con la ayuda de un pela-papas se va "pelando", de modo tal de obtener escamas finitas de queso. Una vez listas, se reservan en la heladera, dentro de un recipiente cubierto con papel film para que no se resequen.
Pasemos a la elaboración de los croutons, que son los cubitos crocantes de pan tostado en manteca y aceite de oliva. Son riquísimos e ideales para acompañar ensaladas o sopas.
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Para prepararlos, se retira la corteza de las rodajas de pan y se corta la miga en cubitos. Por otro lado, se coloca la manteca junto con un chorrito de aceite de oliva en una sartén y se lleva al fuego. Cuando la manteca se haya derretido y esté todo bien calentito, se tiran allí los cubitos de pan y se cocinan por todos lados hasta que se vean doraditos y crujientes.
Se retiran de la sartén y se reservan sobre un plato con papel de cocina para que escurra el excedente de aceite. No los coloques en la heladera ni los tapes porque se pueden ablandar y no queremos nada de eso.
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Se lava la rúcula y se coloca en 4 platos, sobre esta se ubican las fetas de jamón crudo un poco enruladas (como para darle volumen al plato), los espárragos caramelizados y las láminas de parmesano.
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Se sirve la ensalada condimentada con la vinagreta de aceto. A último momento se añaden los croutons.
¿Un dato superpráctico? Si te encantó la ensalada y la querés servir como plato principal, agregale unos cubitos de pollo salteado y... ¡la mesa está servida!
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