
Key lime pie - Rendimiento: 12 porciones
Ingredientes
Para la masa:
• 300 gs de galletas Lincoln
• 100 gs de manteca (y extra para enmantecar la fuente)
Para la crema de limón:
• 200 cc de jugo de limón (5 limones aprox.)
• 2 latas de leche condensada
• 6 yemas
• ralladura de 4 limones
Para acompañar:
• 500 cc de crema de leche
• 200 gs de almendras picadas
• 80 gs de azúcar
Preparación:Vamos a comenzar con la masa. Se colocan las galletitas en una licuadora o procesadora (lo que tengas en tu casa, y si no tenés ninguna, picalas con muuuucha paciencia hasta convertirlas en arena) y se trituran ¡hasta que queden hechas polvo!
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Por otro lado, se derrite la manteca. Esto lo podés hacer en una sartén sobre el fuego o en el microondas. Lo único que debés tener en cuenta es que la manteca no se queme porque se pone marrón y además le da un sabor particular a la masa que no queremos para esta receta.
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Es importante que uses todos tus músculos para hacer mucha presión y que quede una capa bien compacta, ya que va a ser la masa de nuestro postre y queremos que quede unida al momento de cortar.
Para cocinarla, se precalienta el horno a temperatura media (180º) unos minutos y luego se cocina allí la masa durante 15 minutos.
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Mientras, preparamos el relleno. Para esto, se baten las yemas con batidora eléctrica por un minuto (o a mano por 3 minutos), se incorpora la leche condensada, la ralladura y el jugo de limón. Se une todo muy bien y se vuelca sobre la masa previamente cocida.
Se vuelve a llevar la fuente al horno y se cocina por 20 minutos aproximadamente. Es muy importante que el postre quede en su punto justo de cocción. A veces, los hornos son muy distintos entre sí y me cuesta ser exacta en el tiempo de cocción.
Es por esto, que prefiero darte un tip para saber en qué momento retirar el postre del horno. Cuando veas que la preparación tiene la consistencia de un flan y hace la primer burbujita, ¡sacalo urgente del horno que ya está listo!
¡Ojo! No queremos que la preparación hierva porque se puede cortar, es por esto que, al primer globito, se retira del calor. De esta manera nos aseguramos de que el postre va a quedar suave y cremoso. No te lo pierdas, ¡y guardame un pedacito a mi también!
Se vuelve a llevar la fuente al horno y se cocina por 20 minutos aproximadamente. Es muy importante que el postre quede en su punto justo de cocción. A veces, los hornos son muy distintos entre sí y me cuesta ser exacta en el tiempo de cocción.
Es por esto, que prefiero darte un tip para saber en qué momento retirar el postre del horno. Cuando veas que la preparación tiene la consistencia de un flan y hace la primer burbujita, ¡sacalo urgente del horno que ya está listo!
¡Ojo! No queremos que la preparación hierva porque se puede cortar, es por esto que, al primer globito, se retira del calor. De esta manera nos aseguramos de que el postre va a quedar suave y cremoso. No te lo pierdas, ¡y guardame un pedacito a mi también!
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Servilo cortado en porciones, acompañado de la crema batida con el azúcar a punto chantillí
(se coloca la crema de leche en un bol con el azúcar y se bate con batidora eléctrica hasta que tome punto de crema chantillí, te vas a dar cuenta cuando llegue a este punto porque si colocás un poco de crema en una cuchara, ésta se mantiene en su lugar sin chorrearse) y espolvoreado con almendras picadas y… ¡preparate para los aplausos!
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¿Querés un dato final? A este postre lo podés transformar en tarta, reemplazando la crema batida por copos de merengue colocados sobre toda la superficie del postre. Tenela en cuenta para una tarde de té.
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Estas son las tentaciones que nos ponen a prueba día a día para saber si en verdad somos irresistibles a los postres.
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Por Sandra Calvete
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Maridaje:
Estas son las tentaciones que nos ponen a prueba día a día para saber si en verdad somos irresistibles a los postres.
Fácil de hacer e imposible no comerlos, les voy a proponer maridajes simples, esos que siempre van a quedar bien, como puede ser un vino cosecha tardía blanco, las variedades que encontramos en el mercado son muchas. Podemos optar por variedades como Chenin o Chardonnay, que nos van a dar esas notas frescas compatibles con este postre, o por qué no un vino Dulce Natural de varietales menos convencionales como son la cepa Verdicchio y Semillón, o Torrontés, nuestra cepa blanca emblema.
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La justificación para este maridaje es aportar a la sensación de frescura y acidez del postre un toque de untuosidad y cuerpo, con notas de miel, flores y frutas frescas que se van a acoplar a las ya descriptas.
Tal vez quieras algo revitalizante y con más volumen, como puede ser un shot de Baileys o Tía María Cream, no solo te vas a sentir dinámico sino que nos va a provocar una percepción pseudotérmica de calor, ideal para esta semana un poco fría.
Si te sobró un poco de leche condensada te recomiendo preparar este rico trago para acompañarlo:“María condensada”: en un vaso poné leche condensada, una cucharadita de café instantáneo y un chorrito de Tía María, revolvé bien y serví en vasos pequeños tipo shot.
De cualquier manera, sea lo que sea que elijas tené en cuenta que nunca va a opacar a este postre, y si tu opción pasa por seguir con el vino que está abierto o con una humeante taza de café, ése va a ser sin dudas el mejor maridaje.








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