domingo, 9 de diciembre de 2012

Recetas de Cocina. Hoy: Galletitas crujientes de pomelo y romero



La fusión del cítrico con esta hierba aromática es poco habitual, pero ¡sorprendentemente perfecta! Para la receta de hoy, la chef María Paz Urrutigoity se inspiró en la química de los alimentos y en la exaltación de las papilas gustativas. Dulces, frescas, crocantes y perfumadas, estas galletas son ideales para cualquier momento del día. Una propuesta riquísima y diferente.
Por María Paz Urrutigoity
Galletitas crujientes de pomelo y romero
Ingredientes:


• 
250 gr de harina
• 150 gr de manteca
• 125 gr de azúcar
• 1 huevo
• 50 gr de almendras picadas grandes
• 1 cucharadita colmada de palitos de romero
• ralladura de 4 pomelos
• cantidad necesaria de jugo de pomelo


Antes de comenzar con esta receta, quiero contarte que en España hay grandes cocineros muy reconocidos a nivel mundial que se dedican, no solo al arte de cocinar, sino también a la química de los alimentos, para lograr desarrollar al máximo la exaltación de las papilas gustativas y por ende, lograr platos inolvidables. En ellos me inspiré para esta receta, ya que la fusión del pomelo y el romero es poco conocida pero… ¡sorprendentemente perfecta! Espero que la pruebes y sorprendas a tu familia y amigos.

Para preparar nuestras galletitas, vamos a comenzar disponiendo todos los ingredientes necesarios para nuestra receta. Es decir, pesar, cortar, rallar, medir y todo lo indispensable para nuestro plato. En la jerga gastronómica, llamamos a este proceso “mise en place” que significa “puesta en escena”… ¡y claro que lo es! Es la preparación para nuestra gran obra maestra… gastronómica.

Te cuento que hacer una buena mise en place tiene grandes beneficios. Uno, es que nos aseguramos de contar con todos los ingredientes antes de preparar nuestra receta y no llevarnos ninguna sorpresa de último minuto que nos haga salir corriendo al almacén. Otro, es que nos permite mantener la cocina más limpia ya que al terminar de preparar nuestra ”puesta en escena” podemos lavar todo y tener de nuevo la cocina como nueva. Y por último, te garantizo que sin duda vas a disfrutar mucho más el momento de cocinar, vas a poder cocinar relajado y dedicarte a la parte más placentera que es mezclar, amasar y demás… ¡probalo!

Luego de esta larga introducción (pero útil, eh) comencemos oficialmente nuestra mise en place. 

Se corta la manteca en cubitos pequeños y se reserva en  la heladera. Por otro lado se rallan los pomelos. Para este procedimiento quiero darte un secretito muy útil. Es muy frecuente que las recetas que llevan ralladura de cítricos algunas veces resulten amargas. Esto sucede porque, sin darnos cuenta,  rallamos además de la cera del cítrico (que es la parte de color) la parte blanca que es amarga. Para que esto no pase, hay que procurar no rallar mas de dos veces por sección el pomelo, hay que contar 1, 2 y girar, 1, 2 y girar, y así sucesivamente. ¿Qué tal?
Se pica el romero “a polvo”. De esta forma vamos a lograr que el sabor del romero se integre en todas las galletas y no que nos encontremos con pedacitos de romero grandes y nos invada demasiado su sabor.

Se tuestan las almendras picadas en una sartén sin nada de aceite ni manteca (ellas tienen el propio) a fuego bien bajo y removiéndolas constantemente hasta que tengan un color dorado suave.

¡Y ahora sí! Finalizada nuestra mise en place y con todos los ingredientes dispuestos como si fuéramos grandes cocineros de la televisión comenzamos con la parte más divertida. ¡Manos a la obra!

Se colocan en un bol la harina, azúcar, ralladura de pomelo, romero y se mezcla bien. Se añade la manteca bien fría y con las puntas de los dedos se trabajan todos los ingredientes hasta formar unos grumitos pequeños como un arenado. Una vez listo, se añaden las almendras y se mezcla.


Luego, se incorpora el huevo y con la ayuda de una cuchara de madera se unen todos los ingredientes hasta formar una masa. Si notás que cuesta mucho que la masa se una le podés añadir unas cucharadas de jugo de pomelo, pero muy poco porque a medida que trabajás la masa se va uniendo cada vez más. Un dato fundamental es que esta masa no se amasa, solo se une para que resulte crocante.


Una vez formada la masa, se estira sobre la mesada enharinada y se corta de la forma deseada (ya sea con un cuchillo o un cortante, lo que más te guste), se coloca en una placa y se llevan a la heladera hasta que las galletas estén frías y duras. De esta forma no perderán la forma durante la cocción.

Mientras,  se precalienta el horno a temperatura media, y, transcurridos los diez minutos de reposo en la heladera se hornean hasta que la masa luzca sequita pero no dorada. Se dejan enfriar, se retiran con una espátula y se sirven con un rico café o té. ¡Imperdibles!


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